Llegamos a nuestra casa y nos despedimos de los chicos,
le di un beso a Liam y entré en la casa, al entrar todas nos
sentamos en el sillón de la sala.
-Esta lloviendo.- comentó Ariana algo asombrada
-Si, y pensar que hasta hace unos momentos
estábamos en la playa.- dijo Natalia
Fui a asomarme a la ventana, y en efecto, estaba lloviendo,
¿como pudo cambiar tanto el tiempo? Bueno ahora tengo que arreglarme
que tengo que ayudar a Zayn con la sorpresa para Natalia.
-No tardes que me tengo que duchar.-dijo Silvia molesta
-Silvia, ya por favor deja de comportarte así,
entiendo que estas enfadada conmigo pero lo siento, estoy enamorada
de él y él de mi ¿que querías que hiciéramos? ¿Qué dejáramos de
lado lo que sentíamos? Lo mantuvimos en secreto por ti, para que no
sufrieras, pero algún día se tenia que saber la verdad.
-¿Por que él? Creía que te gustaba Harry..-murmuró
decepcionada
-No, no me gusta Harry, estoy enamora de
Liam.-dije entrando a mi cuarto.
-Pues deberias de quedarte con Harry.-
-No, Harry es como un hermano para mi y nada
mas.-
-¿Un hermano? Pues estas todo el día abrazadita
a el cualquiera podría decir que tu novio es el y no Liam.
-Fingíamos por ti.-
-¿Fingir?¿Para que fingir? Me lo fueras dicho
de primera hora, ¿ahora que? Tengo que ver como estáis los dos tan
felices ¿no? Y tu te haces llamar amiga..-
-¡Silvia ya por favor!¿Que quieres que
haga?-dije molesta
-Que te largues de esta casa..
-¿Se te olvida que yo también vivo aquí?
-¿Y a ti se te olvida la razón por la que
estamos aquí? ¡Tuvimos que dejar a todos nuestros seres queridos
lejos solo para traerte aquí para que te olvidaras de todo
lo que te paso, para que te olvidaras del accidente!
-No puedo creer que seas así ¿por que me
tienes que recordar eso que me hace daño?-dije saliendo corriendo de
la casa y llorando.
Caminé por la calle sin un rumbo fijo, quería olvidarme
de todos, ¿por que el amor es tan difícil?, ¿por que me tienen que
recordar lo que tanto daño me hace?.
Al levantar la vista me di cuenta que estaba mojada, no
me extraña lloviendo a mares y yo caminando bajo la lluvia ¿que
tonto haría eso? yo.
Llegué a la playa y me senté, me relajaba mirar el
mar, escucharlo, de repente sentí unas manos en mis hombros al
girarme pude ver quien era.
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